En este caso se repasó todo el entorno de la piscina, se acondicionó una zona con malas hierbas y se hizo una puesta a punto del entorno de la finca.
Las tareas más habituales para la puesta a punto de un jardín son:
- Limpieza general: Retirar hojas caídas, ramas y otros restos vegetales del jardín. Limpiar caminos, senderos y áreas pavimentadas de malezas y suciedad acumulada.
- Recorte y poda: Recortar arbustos y setos para mantener su forma y promover un crecimiento saludable. Podar árboles y eliminar las ramas muertas o dañadas. También se pueden podar plantas perennes y herbáceas para fomentar un nuevo crecimiento.
- Preparación del suelo: Aflojar el suelo y eliminar las malas hierbas. Enmendar el suelo con compost o abono orgánico para mejorar su calidad y proporcionar nutrientes a las plantas.
- Siembra y trasplante: Sembrar semillas de plantas anuales o perennes según la temporada. Trasplantar nuevas plantas o dividir las existentes para rejuvenecerlas o propagarlas.
- Fertilización: Aplicar fertilizante de liberación lenta o nutrientes específicos para las necesidades de las plantas en el jardín. Esto ayuda a promover el crecimiento saludable y la floración.
- Riego: Verificar el sistema de riego y asegurarse de que funcione correctamente. Ajustar la frecuencia y duración del riego según las necesidades de las plantas y las condiciones climáticas.
- Control de plagas y enfermedades: Inspeccionar las plantas en busca de signos de plagas o enfermedades. Tomar medidas para prevenir o controlar cualquier problema identificado.
- Mantenimiento de césped: Cortar el césped a una altura adecuada y mantenerlo limpio y libre de malezas. Realizar tareas de aireación, escarificación y aplicación de fertilizantes según las necesidades.
- Cuidado de áreas especiales: Si tienes áreas específicas como macizos de flores, rocallas, jardineras, estanques o huertos, asegúrate de realizar tareas de mantenimiento específicas para cada una de ellas.
